Friday, March 10, 2006

CONFLICTO CON BOLIVIA Y PERU

Cronica copiada textualmemte del diario Boliviano "BOLIVIA HOY"

Estados Unidos fomenta armamentismo chileno

Tema: El Diario
Fecha: 30/3/2004

El Estado chileno aprovecha esta coyuntura para amenazar a sus vecinos, como Perú y Bolivia, donde predomina la población indígena.

Estas son las armas que acaba de comprar el gobierno de Lagos: Aviones F-16 artillados con misiles Amraam, buques de guerra portamisiles Tomahawk, tanques Leopard de última generación y mucho más, afirma un artículo elaborado por la empresa “Argentina Press” de Buenos Aires.

¿Y qué pasaría si el Estado chileno nos agrede militarmente con el pretexto de asegurarse el uso de las aguas del manantial del Silala o para imponer el traspase de nuestro gas natural a su territorio?, fue la hipótesis de conflicto que le planteamos a un joven oficial de la Fuerza Aérea Boliviana cuando llegó la noticia, en el 2002, de que las FACH (Fuerzas Armadas de Chile) habían cerrado trato con la compañía Lockheed Martin de Estados Unidos para la compra de 10 bombarderos F-16 artillados con misiles Amraam, pagando más de 660 millones de dólares.

A 125 años de la Guerra del Pacífico, el país del norte promueve una perversa política de militarización global. El oficial de la FAB respondió sin pensarlo dos veces: “A los militares bolivianos no nos quedará otra opción que hacer guerrillas para resistir esa agresión, porque si vamos a una guerra convencional nuestra derrota sería inminente e inmediata, mucho peor que la de 1879 (Guerra del Pacífico, en la que Chile conquistó el litoral boliviano)”.

“Con tácticas guerrilleras de parte nuestra al menos lograríamos que la invasión chilena sea más lenta, y en ese contexto nuestro Gobierno tendría que usar el arma de la diplomacia en foros de presión internacional como la ONU o la OEA, para hacerlos retroceder. Es lo único que podríamos hacer”, añadió.

Casi dos años después de aquella conversación, las agencias noticiosas informan que el gobierno de Lagos acaba de adquirir una nueva flota naval compuesta por buques de guerra con capacidad de transportar misiles teledirigidos Tomahawk que tienen un alcance de 1.800 kilómetros. Se trata de tres fragatas tipo Spruance, de fabricación norteamericana, que tienen un valor de 17 millones de dólares. Anteriormente, Chile había considerado la posibilidad de comprar cuatro fragatas holandesas por 350 millones de dólares, pero optó por la generosa y más barata oferta norteamericana.

A fines del pasado enero llegó otra fragata de segunda mano, el “Almirante Williams”, que se compró a Gran Bretaña en 50 millones de dólares. La Armada de Chile también contrató la compra de dos nuevos submarinos valuados en 450 millones de dólares, que se suman al Thompson y al Simpson. Adicionalmente, el Ejército chileno consolidó la compra de 200 tanques alemanes tipo Leopard, y negocia la adquisición de otros 180 blindados del mismo tipo.

Según el experto en armas Eduardo Ahumada, en 1998 el Ejército chileno le compró a Holanda un total de 202 tanques usados Leopard IV, por un valor de casi 80 millones de dólares. Al año siguiente llegaron las primeras unidades al puerto de Valparaíso, fueron descargadas durante la noche para evitar ser fotografiados. Algunas fuentes indican que otros 56 tanques arribaron durante febrero de 1999 a Antofagasta e Iquique, es decir a la mera frontera con Bolivia.

Y según una denuncia difundida por el periodista Ernesto Carmona el pasado 5 de febrero, “el Comandante en jefe de las FACH, general Juan Emilio Cheyre, se propone comprar, de aquí al Bicentenario del 2010, helicópteros artillados antitanques, vehículos blindados de transporte de tropas y sistemas de tele control por otros 1.000 millones de dólares”. Si Chile tiene un “enemigo” de quien defenderse, dice Carmona, aquel no tendría que ser Bolivia, “porque entre ambos países hay tantas asimetrías como entre un adulto sobrealimentado enfrentando a un niño desnutrido”.

MANO NEGRA YANQUI Ya nadie le cree al gobierno de Lagos, ni en su propio país, que la desenfrenada carrera armamentista en que el Estado chileno se enfrascó durante el último lustro obedece “a la simple necesidad de renovar sistemas defensivos”.

De manera muy nítida a partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, Chile ha incrementado ostensiblemente sus gastos militares. Durante la década de los noventa, reveló un informe de las Naciones Unidas, el Estado chileno disminuyó ligeramente su gasto militar de 3.6 por ciento del PIB a 3.1 por ciento. Por el contrario, luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001, ese gasto subió el 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto.

Los hechos confirman una vieja sospecha: Chile se ha constituido en uno de los aliados más confiables de la administración Bush para controlar posibles brotes subversivos y “terroristas” en la región andina y en ese afán es el propio Gobierno norteamericano el que promueve abiertamente el potenciamento del arsenal bélico de esa nación, bajo la premisa de que el Estado chileno podría cumplir en el Cono Sur el mismo rol subimperialista que desempeña Israel en el Medio Oriente.

Bajo este burdo razonamiento etnicida se habría identificado a los pueblos indígenas aymaras, quechuas y mapuches como “los musulmanes de Sudamérica”.Tanto es así que las naves F-16 que Estados Unidos comenzará a entregar a Chile a fines del presente año llegarán con técnicos y asesores israelíes.

De hecho, todas las recientes y millonarias adquisiciones realizadas por las Fuerzas Armadas de Chile, desde los aviones F-16, las fragatas Spruance, hasta los equipos blindados, así como submarinos y misiles, tienen como su principal proveedor al Gobierno estadounidense.

Es más: en el año 2002, el secretario de Defensa norteamericano y jefe del pentágono, Donald Rumsfeld, viajó reiteradamente a Santiago de Chile para cooperar con la entonces canciller chilena, Michelle Bachelet, en las gestiones para desbloquear la venta de los misiles Amraam, aditamento indispensable para los bombarderos F-16.

Una vez consolidada la compra de los aviones y desbloqueada la provisión de los misiles por parte del Congreso norteamericano, la canciller Bachelet fue designada por Lagos como su Ministra de Defensa, bajo órdenes directas de Rumsfeld. El papel que juega el Estado chileno en la estrategia imperial de Estados Unidos resulta ostensible desde otros frentes incluso, además del andino.

Según el prestigioso analista chileno Raúl Sohr, el Gobierno norteamericano tiene un interés hemisférico en el potenciamiento de la Armada Chilena, ya que después del fin de la “Guerra Fría” los norteamericanos han desplazado su centro de gravedad militar de Europa al Pacífico. Estados Unidos, dice Sohr, ya no teme que Rusia invada a uno de sus ex países satélites. La hipótesis de un ataque chino contra Taiwan, sin embargo, ha ido cobrando fuerza.

De hecho, la República Popular China ha pasado a ocupar un puesto a la cabeza de los adversarios de Washington. En este marco, todas las armadas de la Cuenca del Pacífico adquieren mayor protagonismo. Es claro que al Estado chileno le cabe una parte muy secundaria en la resolución de una crisis en el Estrecho de Taiwan, agrega el analista. Pero una fragata chilena, como una argentina en la Guerra del Golfo, tiene significación política. La legitimidad internacional de una operación puede ser tanto o más importante que el poder de fuego desplegado.

Cronica escrita en el diario boliviano "BOLIVIA HOY"

1 Comments:

At 8:44 PM, Anonymous Anonymous said...

Es comun especular y avivar el antichilenismo en los paises que nos rodean , Chile sin una buena capacidad defensiva seria arrasado por nuestros pacificos vecinos cuyo revanchismo no tiene limites.

 

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