Thursday, March 30, 2006

1978 fue un año especial.

para quienes lo vivimos de distintas maneras nos marcó, ese año nuestro pequeño país se preparo material y moralmente para luchar por una lucha de supervivencia, cada hombre, mujer y niño se preparo para lo peor, con solo una consigna en la mente “VENCER O MORIR” no solo era frase, era una realidad que día a día se acercaba.

Unos lo vivieron tratando de ignorar la sombra de la destrucción que se cernía sobre sus cabezas.

Otros rogando ante el altísimo por el padre, hermano, hijo o esposo que estaba en algún lugar de la frontera.

O como ese marino que se preparo esa para no volver a su hogar... O ese aviador que acepto resueltamente a combatir hasta que no hubiese donde aterrizar o fuese derribado. O ese soldado que en desolado páramo en la frontera, esperó aquella navidad en su trinchera, sabiendo que entre su amado hogar y las divisiones blindadas enemigas estaba él y su fusil...

Ese año el alma de un pueblo se templo...

Cuando la flota volvió del sur, se oficio una misa, en ella muchos hombres rudos derramaron viril llanto, por que no hay quien ame más la paz.... que aquel que esta dispuesto a inmolarse en la guerra...

He acá la historia, de la cual hay mucho que contar:

Chile esperaba una invasión por el Sur, tanto por mar como por tierra de Argentina, la Marina, Carabineros y una pequeña parte del Ejército se encargaría esto.

En el Norte el grueso del ejército se enfrenaría a Bolivia y Perú, sin apoyo marítimo, aguantando lo más posible. Y esto había que conseguirlo casi sin armamento ni grandes reservas, solo sobraba decisión y heroísmo....

OPERACIÓN SOBERANÍA:

Los planes argentinos están contenidos en la llamada "Operación Soberanía", al parecer Argentina pretendía ocupar en un primer instante las islas Picton, Nueva y Lennox, ante esto sus mandos militares pensaban que se podían dar dos situaciones, la primera era que Chile aceptaría la ocupación de las islas y no intentaría oponerse para después hacer un reclamo ante los organismos internacional, la segunda posibilidad y quizás la más cierta es que Chile se opondría a las fuerzas argentinas, ante esta situación, la Armada Argentina debía destruir a la Armada de Chile, esta era quizás la tarea más difícil, pues la Armada chilena contaba con potentes buques y un alto entrenamiento, por eso la Armada Argentina solicitó un amplio apoyo aéreo, además habría un fuerte ataque con cañones contra Puerto Williams desde la costa argentina, también pretendían bombardear Punta Arenas para cortar el suministro a las fuerzas chilenas, se esperaría 24 horas para iniciar la segunda fase del ataque, esta fase contemplaba que las tropas acantonadas en la frontera debían cruzar el límite internacional, los teatros de operaciones según los militares argentinos serían al norte y al sur de Neuquén, la idea de los altos mandos argentinos era cortar el territorio chileno a la altura más o menos del Maipo, para luego tomar Santiago y Valparaíso, la Fuerza Aérea Argentina tenía como misión destruir a la chilena en tierra al más puro estilo israelí, los mandos argentinos estaban tan seguros de obtener una victoria que se daban un plazo de una semana para derrotar a Chile.

ANÁLISIS DE LA “OPERACIÓN SOBERANÍA”

El gobierno argentino planteaba una operación rápida que no durara más de una semana, en la cual se tomarían las islas, se iniciaría una invasión al territorio chileno, se destruiría la flota chilena, y se aniquilaría la aviación chilena en tierra en apenas 10 horas, su inicio... las 20:00 del día 22 de diciembre de 1978...

Día 22:

20:00 horas: Se inicia el ataque, La Armada Argentina con medios propios conquista el grupo de islas Wollaston y Hornos.

22:00: Conquista de las islas Lennox, Picton y Nueva, ocupadas por Chile y en disputa, con apoyo de la “Flomar” (Flota del Mar) Argentina, para oponerse a algún intento de defensa organizada chilena.

24:00: El V Cuerpo de Ejército Argentino se moviliza iniciando una “ofensiva estratégica” en la zona estratégica de Santa Cruz, tratando de ocupar el máximo de territorio chileno posible.

24:00: La Fuerza Aérea Argentina inicia bombardeo de objetivos militares.

Día 23:

06:00: Destrucción de la Fuerza Aérea Chilena en tierra.

Con un poderío de casi medio millón de hombres, a solo minutos de estallar la guerra, Argentina da un paso atrás, algo había salido mal, de las nubes negras de tormenta, surgía la Escuadra Chilena completa y en pie de guerra la cual habiendo zarpado con rumbo de colisión hacia la flota argentina, esperaba lista y dispuesta a cumplir con la orden que el Almirante Merino irradio sin clave alguna, para que todos la escucharan, incluso los argentinos “destruyan la flota argentina”

Por primera vez en la cabeza de los lideres argentinos se represento la realidad, no era una bravata, el pequeño país que estaban dispuestos a invadir estaba decidido a llevar a cabo una guerra a muerte.

FF.AA. Argentinas:

132.900 hombres sin contar una reserva de 250.000 hombres más del ejercito y 42.000 de Gendarmería ( 11.000) Prefectura Naval (9.000) y Policía Federal (22.000) dando un total de 429.900 efectivos :

Ejército:

80.000 Hombres
2 Brigadas Blindadas
4 Brigadas de Infantería
2 Brigadas de Montaña
1 Brigada AeroTransportada
5 Batallones de Defensa Aérea
1 Batallón de Aviación

100 Tanques Sherman M-4 Medianos
80 AMX-13 Ligeros Carros Blindados Shorland
140 M-113
60 MOWAG
AMX - VCI
Personal Armada con M-3
155mm remolcados
Cañones M-7 de 155mm. autopropulsados.
105mm remolcados
24 Obuses MK F3 autopropulsados.
Morteros de 81 y 120 mm
Rifles sin retroceso de 75mm, 90mm y 105mm.
Armas Guiadas Antitanque SS-11/12
Cañones Antiaéreos de 30, 35, 40 y 90mm
Misil Tierra Aire TigerCat
5 Aviones Turbo Commander 690A
2 DHC-6
3 G-222
4 Swearingen Metro IIIA
4 Queen Air
1 Sabreliner
5 Cessna 207
15 Cessna 182
20 U-17A/B
5 T-41
7 Helicopteros Bell 206
4 FH-1100
20 UH-1H
4 Bell 47G
2 Bell 212
(Ordenados: 5 Aviones Turbo Commander y 3 Helicopteros CH-47C).

Reservas: 250.000 (Guardia Nacional: 200.000; Guardia Territorial: 50.000)

Marina:

32.900 Hombres (12.000 Conscriptos), incluyendo Fuerza Aerea Naval y Marines)

2 Submarinos Tipo 209
2 Submarinos ex-US Guppy
1 Portaaviones (15 A-4Q, 6 S-2A, 4 S-61D)
2 Cruceros (tipo US Brooklyn), con misiles tierra-aire Seacat y 2 Helicopteros)
9 Destructores (1 Tipo 42 con misiles tierra aire Sea Dart, 5 Clase Fletcher, 2 Summer, 1 Gearing)
12 Naves Patrulleras (2 entrenamiento, 1 guardia costera)
6 Cazaminas Costeros
2 Lanchas Patrulleras Rápidas Combattante Clase II
1 Barco Dique
5 Tanques
28 Embarcaciones de Desembarco

(Ordenados: 2 Submarinos Tipo 209, 1 Destructor Tipo 42, Dos lanchas Patrulleras con misiles guiados tipo 148)

Fuerza Aérea Naval:

4000 Hombres; 34 Aparatos de Combate.
1 Escuadron Caza con 15 A-4Q
1 Escuadron de Reconocimiento Maritimo con 6 S-2A/S, 10 SP-2H, 3 HU-16B, PBY-5A) Transportes: 3 Electra, 2 C-54, 2 DC-4, 8 C-47, 1 HS-125, 1 Guaraní II, 1 Sabreliner.
Otra Aeronaves: 2 DHC-2, 1 DHC-6, 2 Super King Air, 4 Queen Air, 4 Piper Navajo, 4 Turbo Porter.
Helicopteros: 4 S-61D, 6 Alouette III, 3 uh-19, 5 S-55, 3 Bell 47G.
Aviones de Entrenamiento: 12 MB-326 GB, 12 T-6/-28, 2 AT-11, 3 T-34C.

(Ordenados: 12 T-34C y 3 Lynx)

Infantería de Marina:

7000 Hombres
5 Batallones
1 Batallón de Comandos
1 Batallón de Artillería terrestre
1 Regimiento de defensa antiaérea.
1 Batallón de Ingenieros
1 Batallón de Señales
7 Compañías de Infanteria Independientes

Personal Armado con: 20 LVTP, 15 LARC-5; obuses de 105mm, morteros de 106mm, y 120mm, rifles sin retroceso de 75mm y 105mm, armas antitanques guiadas Bantam, cañones antiaéreos de 88mm, 10 misiles tierra-aire Tigercat.

Fuerza Aérea:

20000 Hombres, 184 aviones de Combate.

1 Escuadrón de Bombarderos con 9 Canberra B62, 2 T64.
4 Escuadrones Caza-Bombarderos con 70 A-4P Skyhawk
1 Escuadrones Caza-Bombarderos con 20 F-86F
3 Escuadrones Cazas con 48 NS-760A Paris I
1 Escuadrón de Intercepción con 16 Mirage IIIEA, 2 IIIDA
1 Escuadrón contra Insurgencia con 17 Pucará IA-58
1 Escuadron de Helicopteros de Asalto con 14 Hughes 500M, 6 UH-1H
1 Escuadrón de Busqueda y rescate con 3 aviones HU-16B, 12 Helicopteros Lama, 2 S-58T, 2 S-61N/R.
5 Escuadrones de Transporte con 1 Boeing 707-320B, 7 C-130E/H, 1 Sabreliner, 2 Learjet 35A, 3 G-222, 13 C-47, 10 F-27, 6 F-28, 6 DHC-6, 22 IA-50 Guaraní II, 2 Merlin IVA.
1 Escuadrón Antártico con 2 aviones DHC-2, 3 DHC-3, 1 LC-47, 1 Helicoptero S-61R.
1 Escuadrón de Comunicaciones con 4 Commander, 14 Shrike Commander, T-34, IA-35 Huanquero.
Helicopteros que incluyen: 4 UH-1D, 3 UH-19, 3 Bell 47G.
Aviones de entrenamiento: 35 T-34, 12 Paris, 37 Cessna 182.
Misiles aire-aire R530, aire-tierra AS.11/12

(Ordenados: 7 Aviones Mirage IIIEA, 33 IA-58 Pucará, 16 Turbo Commander, 8 Helicopteros Bell 212).

Fuerzas Paramilitares: 42.000 Hombres.
Gendarmería: 11.000 Hombres, armamento M-113, 20 aviones ligeros y 10 helicopteros bajo mando del ejercito para labores fronterizas.
Prefectura Maritima Nacional: 9.000
Hombres Policia Federal: 22.000 Hombres con 4 Helicopteros BO-105 Artillados.

" Declaraciones de BALZA en Tercera de Chile del 21dic2003 "

Martin Balza, ex jefe del Ejército Argentino.
21/12/2003 - 13:44

Polémico pero realista Balza:

En 1978, Chile hubiese derrotado a la Argentina

POR PEDRO SCHWARZE (*) Martín Balza, ex jefe del Ejército argentino y actual embajador en Colombia, afirma que Chile habría ganado la guerra en 1978. Balza asegura con convicción que Chile habría superado una eventual acción militar argentina debido a que la "incursión en gobiernos de facto en 1955 y en la dictadura de 1976 había alejado a las FF.AA. del profesionalismo que todos deseábamos".

La madrugada del 22 de diciembre de 1978 la flota argentina enfiló hacia el Canal Beagle, en el extremo austral. En Buenos Aires, el Presidente de facto argentino, el general Jorge Rafael Videla, había dado la orden para iniciar la invasión de las islas Picton, Nueva y Lennox. La maniobra sería el detonante de una conflagración militar mucho mayor.

El frente de operaciones se extendería desde el sur e incluiría bombardeos sobre las capitales. Miles de soldados estaban apostados a ambos lados de la frontera a la espera de la orden de atacar. Vigías de la Fach ubicados en la alta cordillera tenían por misión dar la alerta temprana para la salida de los aviones en caso de ataque aéreo.

En Chile, la Armada envió a sus buques al encuentro de la escuadra transandina. Era cosa de horas para que ambas se enfrentaran. Bastaba un disparo para encender la guerra. Pero éste nunca llegó. Doce horas antes de que se encontraran en el extremo sur, la flota argentina regresó al norte.

Un azar de la naturaleza contribuyó a evitar el derramamiento de sangre: en el Atlántico Sur una tormenta agitó a los buques argentinos demorando su avance y arriesgando su posible entrada hacia el Pacífico.

El retraso abrió una puerta para un último esfuerzo diplomático a instancias del Vaticano. El Papa Juan Pablo II convocó de urgencia a los cancilleres de Chile y Argentina. Pocos veían en esa mediación una alternativa viable. Sólo meses antes, en enero de 1978, Argentina había declarado, en una nota desordenada y con faltas de ortografía, "insubsanablemente nulo" el laudo arbitral de la corona británica, que había otorgado a Chile la soberanía de las tres islas en disputa.

Más aún, cuando Chile ofrecía llevar el conflicto al Tribunal Internacional de La Haya, Argentina rechazaba la propuesta, señalando que las conversaciones directas no habían fracasado. Una estrategia para ganar tiempo, pues a la par eran despachados soldados al sur en aviones militares y comerciales, se repintaban los hospitales y se hacían simulacros de ataques aéreos en las principales ciudades transandinas.

El 12 de diciembre de 1978 el canciller chileno Hernán Cubillos propuso a Argentina la mediación papal. Pero esta iniciativa, luego de breves cabildeos, no prosperó.

La tarde del 21 de diciembre, fotos satelitales de la inteligencia estadounidense mostraron un avance de tanques en las cercanías del paso Puyehue por el lado argentino, con el fin de partir a Chile en dos.

Pero la dramática intervención de última hora del Papa y del cardenal Antonio Samoré tuvo efectos. Chile y Argentina accedieron a negociar. El 29 de noviembre de 1984, en el Vaticano, los cancilleres Jaime del Valle y Dante Caputo firmaban el Tratado de Paz y Amistad. La guerra, cuya mecha estuvo a punto de encenderse esa noche del 22 diciembre del '78, quedaba definitivamente desactivada.

# Sorpresivo

El general (R) Martín Balza, de 69 años, no deja de sorprender. En 1995, siendo jefe del Ejército argentino, hizo un histórico mea culpa por las violaciones a los derechos humanos cometidos durante el último régimen militar (1976-1983). Tras pasar algunos años en retiro, en enero asumirá como nuevo embajador en Colombia y hace una semana afirmó al diario transandino La Nación que, de haber estallado una guerra con Chile en diciembre de 1978, nuestro país hubiese ganado ese conflicto.

Balza, un veterano de la guerra de las Malvinas de 1982 y que en 1978 era un teniente coronel a quien se le ordenó movilizar su unidad, que en caso de guerra "hubiera operado en el sur", conversó con La Tercera y sostuvo que la derrota de las fuerzas argentinas en el conflicto del Canal Beagle se habría producido porque el Ejército se preparó durante más de dos décadas para combatir a un enemigo interno y no para pelear en una guerra convencional.

El general, quien fue el hombre que estuvo más tiempo al frente del Ejército argentino en las últimas décadas, tras ser absuelto de todo cargo en la investigación judicial por el tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador, prepara ahora sus maletas para partir a Bogotá, donde podrá ver desde muy cerca el conflicto interno que sacude a ese país desde hace cuatro décadas.

-¿Realmente cree que Chile habría ganado la guerra con Argentina en 1978?

-Estoy convencido, por razones que he expuesto en mis libros "Dejo constancia" (2001) y "Malvinas, gesta e incompetencia" (2003). Ahí expreso cuál era la situación de las Fuerzas Armadas, fundamentalmente del Ejército, en 1982.

-¿Y por qué cree que Chile hubiese ganado?

-El Ejército después de 1955 tuvo como enemigo interno al Partido Justicialista (peronista) y luego a todo lo relacionado con quien adhería a una doctrina comunista. Se consideraba enemigo a todo aquel que disentía fundamentalmente de los gobiernos militares o dictatoriales que se sucedieron entre 1955 (cuando derrocaron a Juan Domingo Perón) y 1976 (cuando dieron el golpe de Estado contra María Estela "Isabelita" Martínez, viuda de Perón).

Así, especialmente durante la década de los '70, las Fuerzas Armadas argentinas estuvieron abocadas a la lucha contra la subversión y alejadas de su adiestramiento para un conflicto convencional. Gracias a Dios no llegamos a ese absurdo e incomprensible enfrentamiento con un hermano país con el cual vamos a convivir como vecinos, compartiendo una de las fronteras más largas del mundo. La incursión en los gobiernos de facto de 1955 y fundamentalmente la dictadura de 1976 habían alejado a las Fuerzas Armadas del profesionalismo que todos deseábamos, independientemente de que recurrir a un conflicto armado era un disparate propio de incompetentes.

-El que el Ejército argentino haya estado abocado a la lucha contra un enemigo interno y no a entrenarse para una guerra convencional, ¿se refiere a la preparación de los hombres o a la adquisición de material, equipos y armamento?

-Me refiero a las dos cosas.

-Lo que usted opina sobre la preparación del Ejército argentino para una eventual guerra contra Chile, ¿era compartido al interior de la institución, con sus compañeros de armas?

-Si allá en 1978 un profesional no apreciaba esto, me parece que su profesionalismo estaría en tela de juicio, por cuanto un profesional se educa, se capacita para abrazar con convicción su profesión..., que no es la guerra. Yo creo que un militar -más aún un general- ha errado su profesión si no es pacifista. Nuestra verdadera misión es ganar la paz. La guerra no es la solución a los conflictos. Los militares están para garantizar los intereses vitales de la nación. En el caso de Argentina, se trata de Fuerzas Armadas que se inspiran en una doctrina de disuasión, es decir, para impedir el conflicto teniendo una preparación profesional para, evidentemente, disuadir. El equipamiento moderno en 1978 no existía, no se había completado, como tampoco se completó en 1982 para el absurdo conflicto con Inglaterra.

-En 1978 Chile también llevaba cuatro años abocado a la "lucha contra un enemigo interno" ¿Eso no equiparaba un poco las cosas?

-Lo que hay que analizar es si nosotros íbamos a adoptar en aquel entonces la doctrina disuasiva, que es la que tienen hoy las Fuerzas Armadas, según la cual Argentina maneja sus reclamos sobre sus puntos en conflicto en el marco diplomático, renunciando a emplear la fuerza, o hubiéramos adoptado una acción ofensiva y eso es lo que está relacionado con lo que yo dije con respecto a las posibilidades de victoria o de derrota. Nosotros no estábamos preparados para un conflicto convencional de ese tipo, en cuanto a adiestramiento y en cuanto a armamento.

-¿Y Chile estaba preparado?

-Si Chile adoptaba una actitud estratégica defensiva y Argentina hubiese tenido que adoptar una actitud ofensiva, Chile estaba en unas inmejorables condiciones, porque la defensa es muy fuerte, sobre todo cuando se puede actuar mediante la dinámica propia, que no margina reacciones ofensivas dentro de la concepción defensiva. En el contexto internacional, es a nosotros a quienes habrían considerado agresores. Nadie se imaginó en su real dimensión lo que hubiera sido para nuestros pueblos un conflicto, aunque pequeño y localizado. Terrible hubiera sido. Las secuelas que quedan entre los pueblos después de un conflicto hubieran sido espantosas.

-Pero mucho se ha comentado sobre las posibilidades que tenía Chile de perder la guerra por factores como, por ejemplo, la escasa "profundidad" del territorio chileno. La aviación argentina sólo tenía que cruzar la cordillera y llegaba a Santiago, mientras que para alcanzar Buenos Aires...

-Sí, pero normalmente, aun en los conflictos modernos, la acción no se decide en el aire. Es decir, es el elemento terrestre el que conquista y el que define. Lo hemos apreciado aun con el avance tecnológico en los conflictos más recientes.

-¿Cuánto influyó que los gobernantes de Chile y Argentina fuesen militares para que se llegase a esta situación de extrema tensión entre ambos países?

-Muchísimo. Fue determinante.

-¿En su opinión, el arbitraje británico, declarado nulo por el gobierno argentino en enero de 1978, podría haber sido un punto de partida para una búsqueda de una solución?

-No entro a analizar lo que podría haber pasado y no pasó, pero soy un convencido de que siempre hay que darle una última oportunidad a la paz y soy contrario a la guerra, porque la guerra no ha solucionado conflictos en el mundo. Pero acá estamos imaginándonos un conflicto de características particulares, con dos pueblos vecinos, dos pueblos enlazados históricamente, una misma idiosincrasia. Para llegar a la paz -esto lo dijo creo que Isaac Rabin- es mejor el sendero de la paz que el sendero de la guerra, entonces es mejor recurrir a los medios que sean, un arbitraje es un medio, para acorde con los principios que decimos nosotros defender, valorar y defender la paz.

-¿Por qué no hubo guerra? ¿Por la intervención del Papa Juan Pablo II o por otros factores?

-Fundamentalmente por la intervención del Papa, por el enorme y objetivo peso moral del Papa para dos pueblos mayoritariamente católicos, pero donde también otras religiones compartían ese pensamiento. Aquí no era una cuestión religiosa, pero todas las confesiones religiosas tienen ese ideal, esa predilección por la paz. Fundamentalmente por eso no hubo guerra, y creo también que no la hubo por la acción de los dos pueblos a último momento. No creo que ningún chileno, obrando de buena fe y con un mínimo de sentido común, haya deseado una guerra. Lamentablemente, no puedo dejar de reconocer que hubo argentinos y hubo chilenos que la desearon, pero fue un grupo insignificante.

-Dentro de la junta militar argentina, ¿quién fue el que puso el freno a la guerra? Se ha comentado que fue Jorge Videla el que mantuvo ciertas resistencias a entrar en un conflicto con Chile.

-En aquel entonces yo era teniente coronel y no sé si fue alguno el que puso el freno. Yo creo que el freno fue puesto por el enorme peso moral del Papa.

-Si ponemos frente a frente dos escenarios, uno hipotético, como es la guerra con Chile, y otro real, la guerra de las Malvinas, ¿en cuál de estos dos conflictos Argentina habría obtenido una mayor derrota militar, según usted?

-Es difícil comparar. Si hablo de la guerra de la Malvinas como gesta e incompetencia, hablo de gesta en aquellos que peleamos, yo fui uno más, por un sentimiento, por algo incuestionablemente nuestro, algo aglutinante del pueblo argentino como es Malvinas, pero lamentablemente es una causa justa en manos bastardas, como era la dictadura militar, porque el objetivo de la recuperación de Malvinas fue prolongar la dictadura. Aquí (la guerra con Chile) era un caso completamente diferente. Era un caso quizás más grave. Ir por un enfrentamiento limítrofe pertenece definitivamente al pasado.

-Entonces, ¿hubiese sido peor el resultado en una guerra con Chile?

-No hablo de peor. Ninguna guerra tiene mejor resultado que otra. La guerra es muerte, es mutilación, son huérfanos. Si son argentinos, son británicos o hubiesen sido chilenos no interesa. La guerra no es lo que vemos a veces por televisión, donde se exhiben portaaviones, estilizados aviones, pero no se ve el horror de la guerra.

Curbillos había intentado un acercamiento final con su simil argentino Pastor, pero su propio gobierno lo desautorizó. Frente los hechos, en Chile se decidió esperar un día más antes de cualquier paso. Algunos países meimbros de la ONU, interesados en el desarrollo del conflicto, se habían reunido en una Asamblea Extraordinaria para estudiar el tema en esos mismos momentos, y habían llegado a la conclusión de que Argentina iba a declarar la guerra si Chile procuraba una corte mediadora y no regalaba de inmediato las islas.

Era claro, además, que un conflicto entre Chile y Argentina iba a desatar una guerra de proporciones en Sudamérica: el contingente chileno del Norte permanecía en sus posiciones ante la certeza de que, al iniciarse la guerra con Argentina, Perú y Bolivia iban a intentar una entrada por el desierto. Negociaciones nunca bien aclaradas se llevaron entre estos países casi hasta las vísperas de la cuasi guerra de 1978, tendientes, sin duda, a evaluar posibles cordinaciones en un eventual ataque simultáneo. Sin embargo, esto podría haber dado la oportunidad de una entrada a Ecuador con relación al Perú y al Paraguay con relación a Bolivia, países entre los que se consideraban "cuentas pendientes". En el peor de los casos, se veía hasta Brasil y Uruguay comprometidos en una guerra iniciada al fin del mundo, en el canal.

Pero la prepotencia y la fiebre expansionista pudieron más que toda la gestión llevada hasta entonces. El 21 de diciembre, uno o dos días después de que Chile enviara sus antecedentes del conflicto al Vaticano esperando una mediación para el Beagle, la muy cristiana Argentina rechaza tajantemente la iniciativa y cierra toda conversación.

En la víspera de la Navidad de 1978, entre ese mismo jueves 21 de diciembre y el viernes 22, finalmente las flotas chilena y argentina parten a encontrarse en las aguas disputadas para iniciar una guerra que había parecido inevitable. Se declaró la Alerta Roja. Las horas de la madrugada hasta el amanecer serían las cruciales. Cubillos había sido informado a las 10:00 horas de la detección de las fuerzas argentinas, por parte de aviones chilenos. Era la hora del juicio, la que tanto se había evitado, y a la vez esperado. El Ministro Sergio Fernandez tenía listos los decretos para relevar a todos los ministros de rango militar por civiles, pues partirían a asumir funciones de guerra. Sólo se esperaba la orden.

Miles de tropas se agazaparon en todas las zonas donde el alto mando había previsto la entrada de los argentinos por la frontera: Los Andes, Puyehue, Osorno, Aisén y Puerto Natales, entre otros. En Ushuaia, en cambio, los argentinos habían despoblado las calles y la gente desapareció, especialmente mujeres y niños. Sólo militares hábilmente escondidos hacían presencia humana en la ciudad.

Quizo un azar de la naturaleza que la batalla inicial no llegara a concretarse, según los informes de inteligencia norteamericana proporcionados al Estado Mayor del Ejército Chileno: una tormentosa marea en el Cabo de Hornos había agitado más de la cuenta los buques argentinos allí escondidos, produciendo profundos malestares en el personal y arriesgando la entrada hacia el Oeste. Este retraso dio un segundo preciso al Vaticano para que propusiera, de emergencia, una reunión entre los embajadores y designara al Cardenal Antonio Samoré para representar a la Santa Sede.

Fue así como, por la intevención papal, ambos bandos bajaron la guardia y dieron pie a la última de las últimas instancias de solución, en enero de 1979, en un acuerdo en Montevideo que amarraba a ambas naciones a la espera de una solución pacífica. Lo que sucedió a continuación, hasta la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984 que puso fin al conflicto, es otra historia infinitamente menos violenta, pero tan emocionante como lo fueros sus precedentes, aqui descritos.

De este modo, Chile y Argentina habían estado a sólo cuatro horas de haberse enfrentado en la primera guerra de su historia vecinal, luego de una larga seguidilla de prepotencias y agresiones.

Todos los intentos de alcanzar un acuerdo con Argentina sobre las islas del Beagle y mares limítrofes habían fracasado. El último esfuerzo fue el 20: la que después sería llamada "nota de Navidad’’, dirigida por el canciller Cubillos a su colega argentino. Ambos países -afirmaba- debieran ratificar "a la Santa Sede la confianza que nos parece como mediador’’, y entregarle los antecedentes de la disputa. Para sorpresa y espanto de nuestro país, la respuesta demoró menos de veinticuatro horas: fue negativa y tajante, mencionando la "intransigencia y falta de flexibilidad’’ de nuestro país. No cabía sino interpretarla como una "limpieza de papeles’’ diplomática: despejar el ambiente de toda negociación pacífica, para poder aplicar la fuerza sin ninguna traba.

“El presidente de la República don Augusto Pinochet Ugarte ocupó de forma inteligente la diplomacia para evitar la guerra”.

Confirmando esta sospecha, Argentina denunciaba al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que nuestro país habia "destacamentos militares provistos de artillería’’ en nuestras islas australes de la zona en conflicto. Los vecinos parecían preparar un "incidente’’ que justificaría el inicio de hostilidades...

Nuestro país, advertía a la OEA de la peligrosa situación. Tras la "nota de Navidad’’ y su respuesta, al juego de paz chileno sólo le quedaba una cara: invocar unilateralmente el Tratado de Solución Judicial de Controversias (1972), llevando el conflicto ante la Corte Internacional de Justicia, La Haya. Fue la propuesta de la Cancillería al Presidente Pinochet.

Los pasos a seguir son obligatorios según el tratado las "negociaciones directas’’, y la invitación a recabar de consuno que actuase la Corte, se habían ya cumplido, inútilmente. Veremos que tampoco los argentinos aceptaban ese día 21... por la mañana- pedir la intervención de Juan Pablo II.

La nota chilena planteando el recurso unilateral estaba lista. El Presidente Pinochet respondió que, coincidiendo con el parecer de Relaciones, el paso sugerido aunque fuese el único restante lo inquietaba, sin saber bien por qué. Resolvió esperar unas horas.

Con posterioridad la Cancillería por declaraciones argentinas supo que el recurso unilateral hubiese significado la guerra inmediata.

Una vez más, la intuición presidencial había funcionado en este complejo problema. Retardando "sin saber bien por qué’’ la nota que según los argentinos era un acto bélico, Chile ganaba horas preciosas para que interviniera el Papa.

Así atardeció el crucial 21 de diciembre de 1978. todavía faltaban otros momentos tensos , antes que todo pasara al olvido....

Argentina, entonces, llevaba mes y medio afinando los últimos los últimos preparativos bélicos. Generales influyentes, como Carlos Suárez Masón, Luciano Benjamín Menéndez y José Antonio Vaquero, querían decidir por las armas el conflicto del Beagle. Estaban convencidos de no existir otra solución efectiva, y de que el triunfo sobre Chile sería absoluto si se le atacaba pronto, rápido y a fondo. Pedían se les diese la oportunidad de hacerlo... oportunidad para, como diría otro oficial argentino, bañarse en Viña del mar, y hospedarse en el Miramar en solo 48 horas.

Suárez Masón, Menéndez y Vaquero deseaban decidir por las armas el conflicto del Beagle.

La prensa, lanzaba mensajes patrioticos. Varios oficiales que pertenecían al alto mando hacían declaraciones extremadamente bélicos. Las ciudades importantes practicaban el oscurecimiento para ataques aéreos, anunciándolo con sirenas. Los colegios repetían sin cesar simulacros de evacuación. Sobre los techos de los hospitales, se pintaban grandes cruces rojas. Eran instruidos los reservistas -500.000 se hallaban convocados -, el Ejército repartía 250.000 uniformes de campaña, y los trenes embarcaban regimientos hacia diversos puntos de la frontera. Había llorosas pero exaltadas despedidas en los andenes, con bendición de estandartes por los capellanes, y discretos vagones cargados de ataúdes o bolsas plásticas para restos humanos... (paradójicamente el Presidente Pinochet no dio ordenes de abastecer a las bases militares, ya que si había guerra esta sería ganada).

Una división del 3er. Cuerpo del Ejército argentino aguardaba muy cerca del paso Caracoles. Varias columnas de tanques Sherman hacían lo propio en Bariloche: pertenecían 1er cuerpo Jefes respectivos de estos cuerpos eran los generales Menéndez y Vaquero.

El ataque contra Chile sería total y masivo... aéreo, marítimo y terrestre, este último con invasión de nuestro país usando diversos pasos cordilleranos -al norte y sur de Neuquén- por los referidos Cuerpos de Ejército y generales. Simultáneamente, la Armada argentina ocuparía las islas disputadas y otras, empleando helicópteros y barcazas anfibias. Aquel 21 de diciembre, estaban ya en la zona austral, recibidas y a punto sus órdenes de combate. Se hacía, incluso, un pronostico de las bajas para cada "bando", que fue calculado en unos 20.000 hombres.

Desde la capital se miraba con curiosidad este inevitable clima de tensión.

En Santiago las cosas eran muy distintas. Salvo rumores de acuartelamientos, eventuales llamados a las reservas militares, de cruces rojas pintadas en todos los hospitales, nada hacía temer que la situación se complicaba. Se argumentaba que el presidente Pinochet, deliberadamente, no quería caer en el juego de los sectores más extremistas de Argentina. ¿Hasta que punto se puede manejar con tanto sigilo estos vitales problemas?.

Lo que el alto mando Argentino no sabía era que el Presidente Augusto Pinochet, con la colaboración de la junta militar, estaban sigilosamente preparando una operación,(si no hubiera ninguna salida diplomática)el cual era netamente defensivo y con una serie de etapas, cuando estas hubiesen estado completadas, las Fuerzas Chilenas atacarían por el norte, muy descuidado por Argentina, con un Ejército muy bien preparado (especialmente la infantería) cuyo término sería la ocupación de Buenos Aires.(Dicho por el propio ministro Cubillos) El otro problema que tenía nuestro país era las relaciones internacionales. A Chile se le estaba aplicando la enmienda Kennedy, el Reino Unido, no le vendía armamentos a nuestro país por los problemas de derechos humanos. Todo esto hizo que nuestro país desarrollase una "industria" nacional de Armamentos que hasta el día de hoy ha repercutido profundamente en las FF.AA, ya que estás antes mucho dependían de la colaboración Armada de los EE.UU. y Reino Unido.

Punta Arenas estaba en pie de guerra, pero en calma, recuerda el ex intendente Mateo Martinic: "No existía ese frenesí patriotero que se escuchaba en las radios del otro lado de la frontera. El aeropuerto Presidente Ibáñez recibía diariamente vuelos de LAN y LADECO, que traían más contingente "del norte". No sucedía lo mismo en Argentina que al transportar su contingente era un verdadero "show", ya que viajaban en tren de noche, gritando "vamos a ganarle a los chilenos", las madres vendían sus joyas, y el dinero era para sus hijos los "guerreros".

Una vez desembarcadas, las tropas eran distribuidas: los IM (infantes de Marina), a Tierra del Fuego; carabineros, a los puntos fronterizos más conflictivos, como Puerto Natales- 250 kilómetros al norte de Punta Arenas- donde la frontera, en varios tramos, no es más que una simple alambrada.

Esta medida, a juicio de muchos, evitó roces innecesarios y los que se produjeron se superaron DE INMEDIATO. No se olvida, por ejemplo, cuando un oficial argentino cruzó la frontera en el sector de Morro Chico (a 100 kilómetros al norte de Punta Arenas.) Pidió disculpas: "Me perdí del camino", dijo. Se le dejo regresar.

La guerra parecía estar encima. La flota argentina se vio en los mares australes y algunos marinos chilenos enviaron sus testamentos y notas de despedida a parientes. Algunos estancieros cuentan que ahora que han sufrido problemas porque sus animales han muerto por los estallidos de minas cerca de la frontera. Habían sido colocadas en los días de mayor tensión.

En la región militar Austral, que comprende desde Puerto Natales a la Antártica, y cuyo comando central esta en Punta Arenas, el clima de psicosis bélico vivido en esa navidad de 1978 fue gigantesco.

El intendente de la región de Magallanes, el general Nilo Floody, se reunió con directores de radios, impartió instrucciones, ordenó protección de antenas y distribuyó trasmisión de mensajes claves para las horas críticas.

Más aún: ante un auditorio de cerca de 500 personas, la mayoría dirigentes vecinales y jefes de servicios, Floody llamó a cavar trincheras para prevenir los efectos de los bombardeos. Los oyentes, recuerda, enmudecieron.

Casi inmediatamente los supermercados se vaciaron y las tiendas de ropa vieron desaparecer sábanas, cubrecamas, y en general todo lo que sirviera para abrigarse durante semanas. Se pensaba que los gasoductos de ENAP serían los primeros en ser atacados por la aviación argentina. Se había hecho un calculo: Sólo en 8 minutos tardarían en llegar los bombarderos argentinos desde Río Gallegos a Punta Arenas.

Conduciendo una guerra para evitarla

Durante veinte meses la casi insoportable tensión con Argentina, sucediéndose períodos de calma absoluta y días de aguda crisis... aunque ninguno como el 21 de diciembre de 1978. De nuestro lado, el Presidente Pinochet había conducido la crisis inteligentemente y continuaría haciéndolo hasta su feliz final.

Los rasgos de esta conducción fueron los que siguen:

- El presidente Pinochet no buscaba ni deseaba la guerra y haría lo posible para evitarla. El mismo dijo, alguna vez, que sólo los militares saben lo que verdaderamente es una guerra y por ello son los menos propensos a hacerla.


- Sin embargo, ni Chile ni el Presidente podían aceptar que dejara de cumplirse el laudo inglés de 1977 sobre las islas del Canal Beagle (sentencia que era la raíz del conflicto). Entre otros motivos, porque ceder ante una amenaza de fuerza equivaldría a despojar de cualquier valor a cualquier documento que se hubiera firmado o después se firmara

- El presidente Pinochet no rehuía la guerra, más solamente si los argentinos despreciaban una solución razonable. Si nos llevan a enfrentamiento –les advertiría clara y repetidamente -"nos iremos con todo para el otro lado’’, y si perdemos un metro de territorio, lo recuperaremos aunque nos lleve cien años. Por otra parte, el Ejército pedía ganar tiempo, para completar sus preparativos bélicos.

- El presidente Pinochet, igual que Argentina, había preparado a su país para la guerra, pero con discreción total. El alistamiento de tropas fue sigiloso, y sus movimientos engañadores...

Unidades que parecían desplazarse rumbo al norte, hacia el "frente peruano’’, para luego -en marchas nocturnas- enderezar al sur, el último y verdadero destino. Los oficiales responderían severamente de que su tropa no se dejara provocar.

El Gobierno obtuvo de la prensa discreción y frialdad de sangre. Sólo el Ministerio de Relaciones Exteriores haría declaraciones sobre el conflicto.

- Rasgo cardinal del Presidente Pinochet, durante estos días y meses difíciles, fue la serenidad. No la perdió nunca... nunca la excitación, la tensión, la esperanza, el desengaño o la ira nublaron su entendimiento ni alteraron el camino que se hubiera trazado. Un ministro nuevo, que asumió el 26 de diciembre -y que por supuesto desconocía absolutamente la emergencia por la cual su propio país atravesaba conversó antes con Pinochet, larga y distendidamente, sobre los temas de la cartera ofrecida... en medio mismo de la batahola guerrera. Nada -ni el rostro presidencial, ni el interés del Jefe del Estado por el tema debatido- delata a la suprema angustia del momento. Esta llegó a descomponer al general Escauriaza, Secretario de Gobierno: "¡Sáqueme del papeleo y déme un casco y un fusil!’’ -exigió, casi, del Presidente. "Serénese, Escauriaza -respondió Pinochet-. Cada uno en su puesto y cumpliendo su deber’’.

Paradójicamente, los veinte meses de pugna empezaron con lo que parecía su solución final. El 2 de mayo de 1977 se oficializó por Su Majestad laReina Isabel II el fallo inglés en el arbitraje del Beagle. El verdadero curso del canal, dijo, era poniente-oriente. Luego, las islas disputadas -Picton, Nueva y Lennox-, con sus islotes y requerios anexos, pertenecían a Chile, por hallarse situadas al sur del Beagle y conforme mandaba el Tratado de 1881. En una carta geográfica, el árbitro marcó mediante una línea roja el límite entre las jurisdicciones territoriales y marítimas de las dos repúblicas. Se concedía a las partes seis meses para cumplir lo fallado. Triunfábamos en toda la línea, por la unanimidad de los sentenciadores.

El principal defensor chileno, José Miguel Barros, comunicó telefónicamente la victoria desde Londres al entonces Canciller, vicealmirante Patricio Carvajal: "Colo-Colo ganó a River Plate, 3 por 0’’. Así corrió la noticia en Relaciones, entre los expectantes miembros del equipo que había llevado el arbitraje. Se molestó Julio Philippi, uno de los artífices fundamentales del éxito: "Todos tensos esperando el fallo –se quejó- y nos vienen a hablar de fútbol’’ .Siguieron días de euforia chilena y ominoso silencio argentino. Quizás nos faltó la humildad de quien lo ha obtenido todo y, por consiguiente, no necesita jactarse de nada. Un emisario de Jorge Rafael Videla, Presidente de Argentina, visitó a Pinochet el 5 de mayo.

Era el almirante Julio A. Torti. Portaba el recado de que ambos países "negociaran’’ para delimitar de modo razonable y equitativo las "jurisdicciones marítimas en la región del Atlántico Sudoccidental’’. Pinochet no se pronunció, remitiendo el asunto a la Cancillería. Esta, en definitiva, aceptó "conversar’’ el tema propuesto, no "negociarlo’’, pero advirtiendo que la delimitación debía ajustarse al Derecho Internacional y al fallo recién dictado.

Siguieron varias notas más; fueron designadas las respectivas comisiones - presididas por Philippi, la chilena, y la argentina por el general Osiris Villegas- y ellas celebraron dos "rondas’’, hasta fines de 1977.

Desde un primer momento, fue claro que las "rondas’’ no conducirían a nada, porque los argentinos querían modificar el fallo respecto de las islas mismas y ello, hemos dicho, nos era radicalmente inaceptable. De modo informal pero inequívoco, el general Villegas esgrimió la guerra, como ultima salida, ante algún chileno de nuestra comisión. Mientras tanto, se sucedían hechos que iban conformando progresivamente, de la parte argentina, la tentación de no respetar el laudo

inglés, y de nuestro lado, el firme propósito de mantener aquél en pie, integralmente. Decimos "tentación’’ porque una circunstancia clave para todo el desenvolvimiento del conflicto sería la ausencia de propósito y mando único en Argentina. Videla no tenía allá el poder que Augusto Pinochet aquí. El jefe trasandino debía consultarse con un numeroso colectivo de generales -unos "halcones’’ y otros (relativamente) "palomas’’-, dispersos a lo largo del territorio. De tal modo, las decisiones argentinas se dilataban, o sufrían modificaciones después de recibidas por Chile, o eran confusas o contradictorias, o las frenaban oficiales inferiores de algún arma descontenta. Los hechos aludidos, que presagiaban o impulsaban el desconocimiento argentino del fallo arbitral, fueron hasta diciembre de 1977 principalmente los que siguen:

Constantes artículos de la prensa "allende los Andes", y "trascendidos’’ de la molestia castrense por la sentencia británica.

Exigiéndolo la Armada, se dictó y publicó el Decreto de Líneas de Bases Rectas, que cubría el territorio insular de la zona austral, y se nombró "alcalde de mar’’ para las islas. Era perfectamente legítimo, pero quizás fue inoportuno y hubiera podido diferirse sin excesivo problema. La irritación argentina sería enorme. Hubo notas de reclamo y ataques de prensa. Pinochet dispuso la "máxima alerta’’, y el reforzado control de los mandos sobre sus unidades, para evitar caer en una eventual provocación que Argentina intentara hacernos por esta materia. El 4 de diciembre, volvía el almirante Torti a presentarse ante Pinochet como emisario de Videla. Esta vez portaba una propuesta concreta: modificar, mediante un "tratado complementario’’, nada menos que la base conceptual de toda la demarcación limítrofe chileno-argentina de los últimos cien años, el pacto de 1881. El "tratado complementario’’ asignaría a Argentina ciertas costas e islas australes, "recortando’’ el fallo inglés. Como remate, Videla fijaba fecha para firmar el nuevo documento: el 14 de enero de 1978... apenas a un mes y diez días de plazo. Estas se desarrollaron en Santiago y Buenos Aires, entre los respectivos cancilleres, sin el menor éxito. Ese momento -enero de 1978- fue la primera indicación grave de guerra inminente, similar (pero menos notoria) a la que sobrevendría concluyendo el año. Los argentinos se desplegaron a lo largo de la frontera; las Fuerzas Armadas de Chile alcanzarían el estado de máximo alertamiento.

Comienza la Mediación

Los dos gobiernos, no obstante los crecientes roces y dificultades, aceptaron las medidas de distensión que se les proponían. Entraron a plantearse, entonces, los "temas de fondo’’, y a correr los seis meses para que los resolviera la segunda comisión mixta y paritaria. Todo según las actas de Plumerillo y Puerto Montt. Los comisionados chilenos estaban a cargo del internacionalista Francisco Orrego; los argentinos, del general Francisco Etcheverry.

Los seis meses vencerían el 2 de noviembre de 1978. Mientras tanto, un civil asumía Relaciones Exteriores: Hernán Cubillos (abril de 1978). Logró devolver a la Cancillería el protagonismo exterior, y a su personal un sentido de labor conjunta, especializada y útil. El Ministerio, hacia adelante, funcionaría con un mínimo de presiones e interferencias. El Ministro se apoyaba en un colectivo de altos funcionarios y en los ex secretarios del ramo, consultados frecuentemente. Defendía, además, la carrera y profesión diplomática, y los ascensos y destinos de sus hombres. Tuvo un entendimiento de respeto mutuo con el Presidente Pinochet, que apreciaba su sagacidad e inexhaustible dinamismo. La familia Pinochet, sin embargo, no lo quería, por razones –como era común en ella- misteriosas. Para atender el problema argentino formó así Hernán Cubillos, un equipo profesional de notable competencia, que juntaba a los grandes expertos del tema fronterizo: Julio Philippi, el internacionalista Helmut Brunner, etc., con diplomáticos de carrera como Enrique Bernstein, Patricio Pozo y Santiago Benadava, e incluía una "revelación"venida de las Fuerzas Armadas: el comandante Ernesto Videla. El Jefe de Estado y Hernán Cubillos examinaron el probable curso futuro del conflicto con Argentina. Cumplidos los seis meses, previeron, no habría acuerdo, ni "negociaciones’’ pendientes. Argentina no tendría más perspectiva que la guerra, y ésta insoslayable, envueltos nuestros vecinos por su propia y desbocada publicidad belicista. ¿Y Chile, que podría hacer?, ¿Presentarse, medio a medio de un desatado conflicto guerrero, ante el Tribunal de La Haya?, ¿Reclamar la intervención de una OEA célebre por su ineficacia?, ¿Invocar el tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), de dudosa aplicación y utilidad en conflictos de este tipo entre países de América?, ¿Hacer una campaña diplomática a nivel mundial... a nivel del mundo que nos trataba como parias?. Todo se ensayaría, nada se descuidaría, pero nada tampoco se evidenciaba promisorio...

...salvo la mediación papal. Argentina era un país muy católico y su Iglesia, social y políticamente muy poderosa; las vecinas Fuerzas Armadas se gloriaban igualmente de su fe, integrándola con el patriotismo y las tradiciones uniformadas...

No sería fácil para el vecino descartar aquella mediación. Además, en un razonamiento cortoplacista y equivocado, pensaban los argentinos favorecerse con las fuertes diferencias entre el régimen militar de Chile y su Iglesia local, por los problemas de derechos humanos. O bien (especulaban) rechazaríamos nosotros al Papa -y la responsabilidad de la guerra sería chilena-, o bien, si lo aceptábamos, el Pontífice se mostraría pro argentino. El presidente Pinochet dispuso que el Canciller

se centrara en la eventual mediación, mientras él preparaba la guerra no querida pero cada vez más posible...

En el vaticano sucedieron varios acontecimientos, primero fue la muerte de Paulo VI, quien no estaba muy dispuesto a meterse como mediador, ya que encontraba este asunto político, después Juan Pablo I quien tenia disposición a mediar pero solo duro un mes en el pontificado, finalmente Juan Pablo II quien no deseaba que ocurriese una guerra y estaba dispuesto a mediar para evitar una guerra entre pueblos hermanos...

El esperado final...

Desde el 13 de diciembre adelante, los acontecimientos se precipitaron hacia la guerra, hasta alcanzar el climax del día 21, Sin embargo, la dictadura argentina estaba dividida. Videla y su cuñado y Canciller Pastor eran "palomas’’, querían la mediación papal, un grupo de generales de Ejército, encabezado por Suárez Mason y el jefe de la Marina, almirante Emilio Massera -los "halcones’’- buscaban la guerra inmediata. No aceptarían ninguna mediación que no significara recuperar para Argentina parte cuando menos de la tierra que le había quitado el fallo de Su Majestad Británica. "Para ser dueños del Atlántico Sur, hay que ser dueños de sus islas. No se es dueño del mar si no se es dueño de las costas. Si perdemos las islas perdemos todas las riquezas del Atlántico Sur y también la Antártida’’. La pugna entre halcones y palomas explicaba que nuestros vecinos primero rechazasen la eventual mediación y luego aceptaran debatirla; y que, debatiéndola, la acogieran para inmediatamente después no querer suscribirla. Pero aquel 21, al paso que la "nota de Navidad’’ chilena recibía la seca respuesta arriba vista, auténtico anticipo de guerra; y mientras el presidente Pinochet, "sin saber bien por qué’’, retardaba nuestro llamado jueces de La Haya, un unilateral a los jueces de La Haya, un hecho nuevo redistribuía los naipes del conflicto.

El Papa Juan Pablo II –alertado desde diversos puntos del globo, los EE.UU. inclusive, sobre la inminencia de la guerra chileno-argentina- hizo que Casaroli anunciase a ambos gobiernos el envío de un emisario personal del Pontífice, que buscara un arreglo pacífico y honorable entre ellos. ¿Existía disposición para recibirlo, informarlo y escucharlo?. Replicamos inmediatamente que sí, y Argentina lo mismo, tras algunas horas. Videla habría expresado que era inimaginable contestar "no’’... rechazar la mera visita de un comisionado directo del Papa. Ni el más fiero halcón podría -en la católica Argentina de sus católicas Fuerzas Armadas- discutir esto. Massera, sin embargo, decidió atacar y ocupar, esa misma noche, algunas islas de las disputadas. Quizás como medio de que fracasase el dramático viaje del emisario de Juan Pablo II; quizás por colocar a la mediación ante el hecho consumado de territorios en disputa, pero que Argentina controlaba físicamente (la misma táctica que empleara con nosotros en el siglo XIX e inicios del XX).

La flota argentina se desplazó hacia la zona de Cabo de Hornos, la tarde de aquel larguísimo 21 de diciembre. Adelantaba de este modo el "día cero’’ prefijado (el 22, según parece). Nuestras unidades navales, también allí presentes y alertas, se desplegaron en combate para defender las islas bajo amenaza. La aviación chilena seguía y comunicaba paso a paso el progreso de la Armada "enemiga’’ hacia sus objetivos... La guerra estaba a punto de comenzar....

Pero la madrugada del 22, un frente de mal tiempo -con vientos de hasta 100 kms/hora- se descargó sobre el Cabo de Hornos y mares circundantes.

Era imposible la ocupación de islas: con aquel clima, ni helicópteros ni barcazas podían actuar...

...y el operativo quedó en suspenso. La llegada del emisario haría imposible reiniciarlo. Además, el propio 22 Juan Pablo II dio a conocer su intervención -el envío de un representante- y la aceptación de aquella por las partes. Y lo hizo de modo público y solemne, dirigiéndose al Sacro Colegio Cardenalicio.

El representante pontificio fue de signado el 24: el Cardenal Antonio Samoré, 73 años, Bibliotecario y Archivero del Vaticano pero con larga experiencia diplomática. El 27 estaba en Argentina, el 28 en Chile. Siguieron días de febriles tratativas, y no menos de once borradores de acuerdo, hasta alcanzar el definitivo.

Lo formaban dos documentos. Uno, la mediación misma. El otro, la renuncia al uso de la fuerza, y el compromiso de restituir gradualmente la situación militar al estado que tenía comenzando 1977, y de adoptar las demás medidas necesarias para restablecer un clima armónico entre los dos pueblos. Argentina quería que este segundo documento fuese secreto. Chile se negó. Por fin, Samoré, Cubillos y Pastor suscribieron ambos protocolos públicamente en Montevideo, el 8 de enero de 1979.

Todavía quedaba un largo camino para la propuesta papal (1980), y más largo aún para el Tratado de Paz y Amistad (1984). Ya entonces Samoré estaba muerto, de un viejo mal cardíaco (1983), y ni Cubillos ni Pastor eran cancilleres. Los halcones argentinos habían puesto toda clase de trabas... inútilmente. (Suárez Mason: "Quieren convencernos de que tenemos que conformarnos con lo que nos dan, pero no somos limosneros").

Mas había sido durante los agudos días del ’78, que la conducción del conflicto por el Presidente Pinochet y el Ministerio - callada, firme, prudente, de objetivos invariables, continuada luego hasta el éxito- puso la semilla de la paz.

GRACIAS TATA.

El general Augusto Pinochet reveló que durante el conflicto por el canal Beagle, en 1978, su ejército tuvo 10.000 hombres dispuestos a "llegar hasta Bahía Blanca y desde ahí cortar todos los pasos hacia el sur", dividiendo a la Argentina en dos.

"A lo mejor no nos habría ido tan mal". en una eventual guerra en 1978, dijo el ex dictador y jefe militar chileno en un libro de reciente aparición en el que la periodista María Eugenia Oyarzún, que fue embajadora ante la OEA en un período del régimen militar, compila numerosas entrevistas con Pinochet entre 1995 y 1998.

Pinochet, que ha pasado su último año detenido en Londres tratando de evitar su extradición a España, celebra hoy su cumpleaños 84, el segundo que vive bajo arresto.

Las inéditas confesiones del general retirado están en un libro de 265 páginas, titulado "Augusto Pinochet, diálogos con su historia", e incluye declaraciones sobre los más variados asuntos, desde su vida personal hasta su carrera militar, el golpe de 1973 y su gobierno.

Algunas de las revelaciones más sorprendentes están en las tensiones con sus vecinos, particularmente la Argentina, pero también Perú que, según Pinochet, podría haber aprovechado la desprotección militar del norte del país durante el golpe de 1973 para "actuar sobre seguro" avanzando 1.200 kilómetros en territorio de Chile.

En relación con la Argentina, Pinochet consideró que la ocupación de las islas Malvinas en 1982 fue "una estupidez mayúscula" que reveló la ignorancia y soberbia del general Leopoldo Galtieri.

La ocupación de las Malvinas "fue una equivocación técnica y estratégica" de los militares argentinos, dijo.

"Optaron por comenzar el conflicto con Inglaterra, creyendo ganarle muy pronto para enseguida atacar a Chile con toda su fuerza", dijo, y afirmó que Galtieri no pensó jamás que los británicos cruzarían el Atlántico para recuperar las islas.

"Fue una estupidez mayúscula la suya. Pecó de ignorante. No se acordó de las reacciones inglesas", dijo Pinochet. agregó un consejo para enfrentar la guerra: "Cabeza fría, fría, fría. El corazón caliente, pero la cabeza fría".

El ex dictador habló más en detalle del conflicto por el canal austral del Beagle, una guerra que se evitó gracias a la mediación del papa Juan Pablo II. Si hubiera estallado, Chile pretendía, "si era posible, llegar hasta Bahía Blanca y de ahí cortar todos los pasos al sur. Yo tenía 10.000 hombres ahí", en el sur.

Según Pinochet, él advirtió al entonces dictador argentino Jorge Rafael Videla: "Mira, la guerra no sería allá (en el sur), como dicen ustedes... sería desde Arica, desde Sapaleri (en el extremo norte), hasta el Cabo de Hornos. La guerra es total".

"Eso los anduvo frenando un poco, porque les quedó claro que no podrían hacer una guerra allí", agregó. Pinochet dijo que también tuvo que frenar a "muchos, varios" de sus propios generales que querían la guerra.

El ex dictador reconoció que un triunfo chileno sobre la Argentina hubiera sido "muy difícil", y se hubiera tratado de "una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz".

Luego agregó: "Llegamos al borde de la navaja. No fuimos a la guerra, pero si hu biéramos entrado en ella nos habríamos empeñado con todos los medios y a lo mejor no nos habría ido tan mal".

"Me habrían levantado una estatua, que es a lo que aspira todo militar", agregó. Aunque hasta ahora se conocía la información sobre el conflicto por el Beagle, Pinochet dijo que también hubo riesgo de guerra con la República del Perú.

"¿Perú estuvo a punto de declararnos la guerra?", preguntó la periodista.

"Cierto, pero ahí se especula mucho", replicó Pinochet. "Si Perú no tomó las armas el mismo 11 de setiembre (día del golpe), aprovechando la situación interna de Chile, no las iba a tomar en diciembre." El 11 de setiembre "era el momento preciso para que ellos hubieran actuado sobre seguro... Habíamos dejado dos batallones en el norte, o sea, 1.600 hombres. Todo estaba acá, en Santiago", agregó el general.

"Si Perú hubiera atacado entonces, habría llegado hasta Copiapó", dijo, lo que equivalía a avanzar 1.200 kilómetros por territorio chileno.

Pinochet afirmó, sin dar detalles, que supo que en aquella época Perú movilizó tanques hacia el sur, hasta Arequipa, y reconoció que en Chile "hubo movilización de gente al norte y al sur".

El conflicto con Perú, por disputa de territorios en la frontera norte de Chile, dio origen a dos guerras en el siglo pasado, y sólo desde hace pocos meses las relaciones entre ambos países han entrado en una fase de entendimientos y desarrollo.

Tuesday, March 21, 2006

76 ANIVERSARIO DE LA FUERZA AEREA DE CHILE


Fuerza Aérea celebró su Septuagésimo Sexto Aniversario

Conmemoración fue presidida por S.E. la Presidenta de la
República Michelle Bachelet Jeria.

Con una ceremonia realizada el 21 de marzo y que contó con la presencia de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria, la Ministra de Defensa Nacional, Vivianne Blanlot Soza y el señor Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, General del Aire Osvaldo Sarabia Vilches, entre otras autoridades, la Institución celebró un nuevo aniversario.

Tras el toque de clarín que anunció la llegada de la señora Ministra y luego el que comunicaba el arribo al lugar de la señora Presidenta, se dio inició a la celebración con la revista a la Unidad de Formación por parte de la máxima autoridad del país acompañada por el señor Comandante en Jefe.

Continuando con la actividad, el General Sarabia se dirigió a los presentes en un discurso pleno de hazañas históricas, recuerdos a sus próceres y una amplia mirada al presente y futuro de la Institución. Palabras que más que nunca se asentaron en los nuevos aires que surcan a la Fuerza Aérea con la llegada de los aviones F-16 y el reconocido avance tecnológico que presenta con miras al mañana, tanto en lo que respecta a la capacidad de su personal como a nivel de material.

En el marco de la conmemoración también se efectuó la entrega de las condecoraciones Gran Estrella al Mérito Militar y Al Gran Mérito Militar al personal que cumple 30 años de servicio en la Institución.

Prosiguiendo, el Jefe de las Fuerzas de Presentación, Comandante en Jefe de la IIª Brigada Aérea y Comandante de la Guarnición Aérea de Santiago, General de Brigada Aérea (A) John Teare Coopman, solicitó a l
a señora Presidenta la autorización para dar inicio a un desfile terrestre y aéreo.

En el primero estuvieron presentes los Estandartes de Combate de las diferentes Unidades de la Institución y contó con la participación de secciones de las Escuelas de Aviación y de Especialidades y del Regimiento de Artillería Antiaérea y Fuerzas Especiales.

Sobre la tribuna, sobrevolaron, en impecable formación aérea los aviones Extra 300 de la Escuadrilla de Alta
Acrobacia "Halcones" y una bandada de T-35 "Pillán". Además, se incorporó al desfile dos F-16 del Grupo de Aviación N°3, una bandada de aviones Mirage “Elkan” del Grupo de Aviación N°8, el avión de Alerta Temprana “Condor” y un Hércules C-130, ambos del Grupo de Aviación N°10. Cerrando la presentación, una formación de helicópteros Black Hawk UH-60 y UH-1H pertenecientes al Grupo de Aviación N°9.

Tuesday, March 14, 2006

HISTORIA DE COMANDOS CHILENOS EN LA FRONTERA



COMANDOS CHILENOS

ATACAMA5 (26/11/2005 21:04)

Historia de una agrupacion de Comandos, la cual durante el año 1978 estuvo a punto de atacar Unidades Militares Bolivianas.

Este relato, fue sacado de la pagina Boliviana http://bolivia.indymedia.org

LA ULTIMA INFILTRACION (Una historia de los Comandos Chilenos)

CAPITULO 1 - LA PATRIA O LA TUMBA

.... Bajen rápidamente .. El Comandante los quiere ver en su oficina..... Parece que paso alguna cagada. ....
Saltamos con Toño de nuestros camarotes, atravesamos corriendo la cuadra y nos descolgamos corriendo colina abajo por el sendero que desembocaba en la Comandancia de nuestra Unidad.

Nuestro Cuartel era una instalación secreta, ubicada en la cordillera de los Andes, a muy corta distancia de la frontera tripartita y que albergaba a nuestra Unidad y a una sección de cohetes teledirigidos alámbricos.

.... Permiso para pasar mi Comandante. ...Adelante y tomen asiento. Lo que les voy a decir es grave y necesito que se juramenten conmigo a guardar confidencialidad absoluta de lo que les voy a ordenar, hasta que no estén en dirección a su zona de operaciones.

.... Usted nos conoce mi Comandante. Puede confiar en nuestra discreción.

..... Hemos recibido información de la División respecto al tema de los Argentinos. Aparentemente, la Escuadra Argentina navega en dirección a nuestro mar jurisdiccional, se han detectado fuerte concentraciones de tropas cerca de nuestra frontera, están reuniendo aviones en Salta, Córdoba, Mendoza y otras ciudades del Sur y se espera que esta noche o a mas tardar mañana, se inicie el conflicto”….

.... Con Toño nos miramos serios, entendiendo claramente lo que eso significaba para nuestra Unidad de Comandos.

.... Los equipos SAPO (continuo mi Comandante), detectaron además movimientos de tropas Bolivianas y Peruanas en la frontera de nuestra jurisdicción. Aparentemente, los Bolivianos se quieren descolgar y avanzar con una Unidad mecanizada e Infantería hasta Putre y meter una columna hasta la Central Hidroeléctrica Chapiquiña. Putre no es una preocupación, pero si llegan a Chapiquiña, van a tomar control de la energía eléctrica que alimenta a Arica.

..... Nos miramos con Toño y le pregunte .. " donde nos quiere mi Comandante"..?

..... Lo que les voy a pedir, es peligroso y es posible que ninguno de ustedes vuelva. La información que tenemos es la siguiente”..:

Unidades Rangers Bolivianas y algunos blindados se están concentrando a dos kilómetros al otro lado de la Frontera, a unos 40 metros del camino Internacional. Necesito que tu Unidad se infiltre a partir de las 6 de la tarde y si no reciben contraorden por la BLU a las 23:00 de hoy, (eran las 08:30 a.m.) quiero que ataquen con misiles LOW a los Bolivianos y les hagan mierda los blindados y los camiones cisterna con combustible. Posteriormente, quiero que den de baja a la mayor cantidad de Rangers que puedan y después, evacuen la zona de operaciones.

.... “No hay problema mi Comandante. Puede contar con nuestra Unidad. Vamos a necesitar eso si una Sección de Infantería para que nos preste apoyo en este lado. Seguramente la evacuación va a estar complicada ya que vamos a venir arrastrando heridos y nos van a dar con todo”…

.... No se preocupe. Lo voy a apoyar con todo lo que tengo. Preocúpese exclusivamente de equiparse con todo lo que necesite y nos juntamos a las 15:00 a hacer la revisión de cartas y afinar los últimos detalles”….

.... “A su orden mi Comandante. Permiso para retirarnos”...

Nos levantamos, saludamos y nos retiramos. Una vez que atravesamos la puerta, partimos a la carrera hacia nuestra cuadra. Llama a formar a toda la Unidad Toño. En dos minutos. Apúrate... corre mas rápido. A Toño casi no se le veían los pies. Volaba por el sendero en subida en dirección a la cuadra

Me quede en la explanada a un costado de nuestro alojamiento, esperando la salida de los Comandos y escuchando los gritos de Toño

..."salir a formar mierda".... "muevan el culo" .. "raaaaapidooo"....

Una patada abrió la puerta y en tropel... empezaron a salir como gatos los miembros de mi Unidad de Infiltración.

.... "Formar mierda ... no los veo formados... vistaaaal ..... vistaaal freeennnn"... .

... En dos minutos .. Toño tenía a mis 34 viejos formados.

.... "Comandos"... El Comandante de la Unidad nos acaba de citar a su oficina, nos hizo un resumen del estado de alistamiento en el cual se encuentran las Fuerzas Armadas en todo el País consecuencia de los movimientos de tropas de los vecinos y nos ha entregado una misión que deberemos cumplir, haciendo uso de todas las técnicas atingentes a nuestra especialidad. Vamos a tener la oportunidad de demostrar porque somos las mejores tropas del Ejercito y porque nos pagan los mejores sueldos"...

.... "Cada Jefe de Agrupación se va a preocupar de que su personal se Equipe con Armamento completo”…. (Fusil SIG, 08 cargadores, 500 tiros, Pistola Beretta 9MM., 1 corvo atacameño, 1 puñal de combate, 04 granadas de mano, 1 cohete LOW, dos raciones, dos cantimploras, linterna)

.... "Adicionalmente, cada agrupación llevara cargas explosivas APD (cónicas) de 1/4 y 1/2 kilo, dos visores nocturnos y una radio BLU."

…. “Esta va a ser nuestra noche Comandos… La Patria o la Tumba”….

….."Inspección de Equipo en una hora. Cada Jefe de Agrupación retire a su personal"…

Me dirigí con Toño a la cuadra, sacamos nuestros arneses, ropa de abrigo, saco de alistamiento, mochila de combate y morral de cintura y nos dirigimos a material de guerra a retirar armamento.

En el camino nos encontramos con el Teniente de la Sección de Infantería que nos iba a cubrir durante la retirada, cuando nos estuviésemos aproximando de vuelta a nuestra frontera.

...."Mi Teniente, que cresta pasa? Me llamo mi Comandante y me pidió que me coordinase con usted y que le prestase toda la colaboración que usted pidiese".

... " Así es Teniente, síganos y conversaremos en el camino". El Teniente (menos antiguo que yo), se nos pego al lado y emparejando su paso a mi tranco, se dispuso a escuchar.

..... "Esta la cagada Teniente… el asunto se viene en serio y nos están movilizando a una misión que todavía no le puedo comentar. Lo que si le voy a pedir, es que prepare a su sección para cubrirnos con suficiente poder de fuego, así que retire armamento completo y consígase unas 6 F.A. Reihnmetal, suficiente munición y todo lo necesario para sostener una posición y colaborar en el retiro de posibles heridos. Muévase con su personal, no les cuente mucho .. solo dígales que esta huevada es en serio ... aliméntelos bien y nos juntamos al costado del rancho en dos horas."

.... "A su orden mi Teniente. Me voy volando."

A esa hora... el Cuartel entero ya estaba convulsionado. Todos se movían como en un tablero de ajedrez.

Llegamos a Material de Guerra, nos aseguramos que se estuviesen cumpliendo mis órdenes y nos dedicamos a retirar el armamento necesario. Me instale los porta-granadas en la pierna izquierda, me puse a armar las POI, les instale el multiplicador, les deslice el espiral ofensivo, las metí en la funda y me instale en mi arnés los cilindros con los detonadores.

Retiramos munición, armamos los cargadores con una trazadora cada 5 tiros y nos empezamos a cargar el cuerpo con todos los elementos necesarios.

Se iba llenado la mochila de combate y el morral de cintura.

A la hora exacta... el personal ya estaba listo para la Inspección. Todo estaba perfecto. Los viejos eran profesionales y sabían exactamente lo que debían llevar, donde y como.

.... "Señores ... van a tener una hora para ir al baño, escribir cartas y nos vamos a juntar en el rancho para un buen almuerzo. Toño .. retíralos”…

Nos fuimos con Toño a la cuadra, nos sentamos y cada uno por su lado empezó a escribir una carta, la cual dejaríamos encargada .. "por si acaso".

Una vez terminado esto ... una ducha .. una visita al baño y ya estábamos listos para bajar a almorzar.

Al entrar al Rancho... sentimos el …"PEERSONAAL .. ALTO"….

….."En descanso... Que el personal coma todo lo que quiera y tome la mayor cantidad de liquido que pueda."

… Nos sentamos con Toño y por ser este un almuerzo especial, almorzamos con todo el personal. Nadie bromeaba, todos estaban "anormalmente" silenciosos.

A las hora fijada, revisamos la ultima información con el Comandante y nos dedicamos a fijar el punto por el cual haríamos la aproximación, la infiltración y donde posicionaríamos nuestro LAM. (Lugar de Apresto de Misión) Asimismo, verificamos las cotas, marcamos las cartas con el azimut y retro azimut y repasamos todos los detalles de la misión.

El Comandante nos ordeno estar listos para partir a las 16:00 y le pedimos permiso para retirarnos a preparar los últimos detalles con el personal.

Cuando llegamos al costado del Rancho, el personal estaba listo con todo su equipo preparado. Algunos terminaban de "maquillarse", otros afilaban sus corvos, otros limpiaban interminablemente sus armas.

.... "Formaaaaar" grito Toño con ese vozarrón que lo caracterizaba. Pasamos la última revista y en ese momento apareció el Comandante de la Unidad.

..... "Personaaal Alto". "Atención... vista a la DEEE .. REEE….

….. Buenas tardes mi Comandante, Unidad de Infiltración formando con 35 hombres, sin novedad mi Comandante"….

... "Perfecto Teniente". Les voy a dirigir unas palabras antes de que embarquen"...

Me moví al costado de mi Comandante, dos pasos atrás y me puse en posición de descanso. Mi Comandante puso a la Unidad en descanso y les dijo lo siguiente:

.... "Señores... Nuestra Patria esta siendo amenazada por 3 Países al mismo tiempo. El enemigo se prepara a invadir nuestras ciudades, nuestros valles y nuestros campos. Nosotros tenemos la misión de evitar que cumplan su cometido y a esta Unidad, se le ha encargado una misión particularmente importante y peligrosa. Les voy a pedir que entreguen lo mejor de si como siempre lo han hecho y que piensen que la seguridad de la patria y de sus familias, esta en sus manos. Si ustedes fracasan en su misión, civiles inocentes van a morir. Háganlo bien y que Dios los proteja"…

El Comandante no encontraba las palabras para terminar su arenga, así que como una forma de dar por terminado el discurso, me dio una mirada y moviéndome un par de pasos, grite …"Atención FIIIRR"...

Después de eso... el tiempo pareció volar. Llegaron los camiones Unimog, cargamos los equipos y el personal estuvo listo para partir a las 16:30.

A la hora indicada, nuestra Unidad y la Sección de Apoyo, se empezaron a mover a la Frontera lentamente. El sol ya empezaba a esconderse hacia el Oeste. Debíamos llegar a la Zona de Infiltración a las 17:30 a más tardar, coincidiendo con la puesta de sol. Desde ahí hasta el punto en el cual estaban acantonadas las Unidades enemigas... nos demoraríamos unas dos horas, moviéndonos por una quebrada angosta que desembocaba a unos 120 metros sobre el campamento de los Rangers.

CAPITULO 2 - PASANDO LA FRONTERA

Llegamos al punto hasta donde nos llevarían los Unimog alrededor de las 17:15 hrs. La zona de apresto, estaba ubicado en un punto protegido a unos 400 metros de la Frontera Boliviana.

Rápidamente el personal se preparó y se dividió en 3 equipos. Por otro lado, los infantes de la sección de apoyo se preparaban a esperar hasta las 11 de la noche, hora en la cual avanzarían los 400 metros que faltaban para la Frontera, lugar en el cual esperarían parapetados a que nuestra Unidad iniciase el regreso a casa.

.... "Personal... agruparse a mi alrededor". "Toño... selecciona cuatro Comandos y mándalos avanzados unos 300 metros. Que lleven una BLU con los audífonos puestos. Avance silencioso”…

…"Equipos 1, 2 y 3, avancen con una distancia de 50 metros. Preparen las armas y pongan el seguro"…

Se escucho el chasquido seco de los cierres y el personal rápidamente se empezó a movilizar en columnas hacia territorio Boliviano. Una mirada de reojo a los infantes que se mantenían sentados en grupos en un costado de la quebrada. Todo era silencio... nadie hablaba.

La marcha duro alrededor de 2,5 horas. Nos habíamos mantenido en comunicación con el equipo de exploración cada 5 minutos, mediante las BLU (tres toques al ptt indicaban que todo estaba bien)

Alrededor de las 20:00, hicimos contacto visual con el equipo de exploración. Dos de ellos nos esperaban en una curva de la quebrada.

.... "mi Teniente" estamos a 200 metros del punto. Los Bolivianos están acantonados afuera de la quebrada, en una hondonada bajando hacia el lado derecho. No vimos guardia perimétrica. Pero si se ven vehículos moviéndose en ambas direcciones hacia la carretera internacional"…

.... "Bien hecho Comandinga. Llévenme al lugar. Vamos a ver que es lo que tenemos"...

A esa hora la única iluminación era la que daba la Luna. Había una preciosa luna llena que alumbraba toda la cordillera. Avanzamos con cuidado por la quebrada y a unos 150 metros, empezamos a escalarla por el costado derecho en diagonal. Al Llegar arriba, nos encontramos con los dos Comandos que faltaban. Nos hicieron señas de tendernos y uno de ellos se nos acerco reptando.

.... “Mi Teniente, desde el punto donde esta mi Sargento Primero, se puede ver todo el campamento Boliviano. Parece que son unas tres Compañías de soldados y una agrupación de blindados. No hemos visto Tanques"…

.... "devuélvete... vamos a echar un vistazo"…

Cuando nos emparejamos con el Suboficial mas avanzado, me miró y me paso el Visor Nocturno. Ya estaba encendido. La noche se volvió verde. Las mismas luces del Campamento, nos permitían verlos con claridad. La mayoría del personal Boliviano se encontraba descansando y realmente... no se observaban centinelas ni perros. (la confianza de estar aun dentro de su País)

El Campamento estaba unos 80 metros mas abajo de nuestra ubicación, hecho que nos permitiría ubicar a nuestros hombres en una posición extremadamente ventajosa y lo que aun era mejor... la puerta de salida la mantendríamos abierta.

.... "Manténganse vigilando Suboficial. Yo me devuelvo a buscar al personal"…

Repte hacia atrás lentamente, y empecé a bajar hacia el fondo de la quebrada. A los pocos minutos, ya estaba con reunido con el personal. Los Jefes de Equipo se me acercaron apenas me vieron volver y en silencio, escucharon las órdenes:

….”Avanzar a la cola de mi caballo, hasta llegar al punto en el cual esperaríamos el ataque. Posicionarse linealmente respecto al campamento enemigo, fijar su rango de ataque horizontal en 60 grados, asegurar los blancos que estaban dentro de su rango de ataque y mantenerse ocultos por el borde la quebrada hasta que se de la orden de prepararse para el ataque”...

El personal rápidamente y en completo silencio, empezó a movilizarse atrás mió. Llegamos al punto en el cual tendríamos que empezar a escalar la quebrada y por más que intentaba escuchar algún ruido delatador.... el silencio era total. Estos viejos sabían moverse con sigilo y la verdad es que si alguien los escucha... ya es demasiado tarde.

A unos 15 metros de la salida de la quebrada, rodilla en tierra, empezó la distribución del personal. Toño tomaría el ala izquierda del ataque y yo tomaría el Centro y la derecha. Nos miramos, nos dimos un abrazo y lo vi moverse con su equipo ahora ya arrastrándose.

Hice avanzar al equipo 2 hacia mi izquierda y al equipo 3 hacia mi derecha. Estábamos separados por unos 3 metros entre hombre y hombre. Quienes estaban a cargo de los Low, se los descolgaron y se dispusieron a seleccionar sus blancos. (no se escuchaba mas que la suave brisa cordillerana)

Ya eran cerca de las 21:30 y nos quedaba una hora y media para descansar y prepararnos. La noche no estaba helada. Estábamos con unos gruesos chalecos sobre la tenida de combate y la parka N.A., guantes de lona y pasamontañas recogidos.

Las 22:00.... Muchos de los Comandos se miran y soban sus armas. Nadie habla.

Las 22:15... Se puede oler el nerviosismo de los Comandos. Aun cuando nadie habla y los movimientos son los mínimos, es fácil notar la tirantez en el ambiente.

Las 22:30... Se enderece lentamente y le di la orden a los soldados mas cercanos. ..."Pasar la voz... Tomen sus posiciones"...

En un par de segundos, el personal empezó a moverse hacia sus posiciones de combate. Lentamente y en silencio... cada uno ocupo su lugar y se preparo. Faltaba media hora.

Pensé rápidamente en cada uno de mis hombres, en sus familias, en la mía. (que estaría haciendo Patricia en estos momentos .... estaría pensando en mi seguro ...)

En estos mismos instantes, varias agrupaciones de Comandos, previamente infiltrados en Argentina, Perú y Bolivia, estarían seguramente mirando un escenario parecido al mió.

22:40 ..."Pase la voz soldado... Estiren los LOW" y que el personal fije sus blancos”...

22:45 ... Se me acerca el soldado con la BLU... Estaba tendido a solo unos metros de mi posición... “Mi Teniente... llego la contraorden"...

.... "Estas seguro gueón?"... "Pide confirmación"...

El Soldado volvió a mandar una solicitud de confirmación y en menos de 10 segundos... me volvía a mirar y me decía... "confirmado mi Teniente" ... cancelada la misión"...

Lentamente... me acerque a los soldados mas cercanos a mi posición y les di la orden de pasar la voz y replegarse lentamente hacia la quebrada.

Con una calma increíble... cada uno de ellos, retrocedió unos metros y en fila india se empezó a descolgar por el sendero que bajaba hacia el fondo de la quebrada.

Retrocedí unos metros y me quede rodilla al suelo esperando que todos ellos bajaran. A los segundos .. vi. llegar a Toño con su Equipo.

...."Que cresta pasa mi Teniente"???...

.... "No se Toño. Llego contraorden y tenemos que devolvernos. Baja con tu gente a la quebrada y avanza unos 200 metros. Allá conversamos"…

200 metros mas abajo, el personal agrupado en equipos, vigilante... aun tensos como cuerda de guitarra.

Me reuní con Toño y con los Jefes de Equipo.

.... "Extremo cuidado con los cohetes LOW. Están todos desplegados. Que nadie los manipule, hasta que no lleguemos a la zona de extracción. Pasen la voz y a moverse"…

.... "Toño... manda un equipo avanzado. No sea cosa que los Infantes nos hagan cagar a titos cuando nos estemos acercando”...

.... "A su orden mi Teniente. Chucha... se salvaron los Bolivianos."

... "Si Toño... se salvaron. Ahora muévete con tu equipo”...

La vuelta fue rápida. Alrededor de las 01:00 nuestro equipo avanzado ya nos comunicaba que había tomado contacto con los Infantes y que el personal estaba asegurando armas.

Pasamos caminado en silencio por el lado de los Infantes. Nuevamente nadie habló. Seguimos caminando rápidamente hasta llegar al punto de extracción.

El personal rápidamente se embarco en los camiones, dando preocupación principal a los famosos LOW. Estaban vivos... una leve presión sobre el disparador... y empezarían los fuegos artificiales.

Los camiones se empezaron a mover lentamente en dirección al Cuartel. La gente empezó a conversar, a bromear y a reírse. Habíamos estado cerca. A minutos solamente.

Antes del amanecer, ingresábamos al Cuartel. Aun cuando todo estaba oscuro, el movimiento en el Cuartel era fácilmente perceptible.

El resto fue toda rutina. Reportarle al Comandante, hacernos cargos de los LOW, entregar munición y después a comer y a calentar el cuerpo con un trago de pisco.

Entonces supe que había ocurrido.... la Flota Argentina que navegaba directamente a nuestro territorio, se había devuelto a sus Puertos.

Esto había cancelado la misión.

Todo se fue calmando con el paso de los días. No obstante... nuestro equipo siguió con sus patrullas e infiltraciones para observar la actividad enemiga.

No se que habría pasado... no se si habríamos vuelto. Solo se que si no nos hubiesen cancelado la misión... a las 23:00 les habríamos llevado el infierno a los Bolivianos.

HIMNO DE LOS COMANDOS DE CHILE

No teman nuestras almas
Cuando en la lucha fría
Sintamos que la muerte
Acecha nuestras vidas

Fieros en el desierto
Bravos en la montaña
Valor en la llanura
En el aire y en el mar

Te juro yo bandera
Ser tu mas fiel esclavo
Que el enemigo tiemble
Cuando el comando llegue

Hay una estrella arriba
Que guía a los comandos
Ella ilumina el cielo
Desde Arica al polo sur.

Hinchemos nuestros pechos
Por la patria querida
Sintamos el misterio
en la muerte y en la vida.